La Fe como Clave para la Bendición de Dios

La Fe es la Clave para la Bendición de Dios

La palabra de Dios nos relata una historia interesante en el libro de Marcos 6:30, donde vemos a Jesús predicando en Galilea a una multitud que lo seguía. Seguramente muchos de ellos ya habían presenciado los milagros que el Señor realizaba, y esa era una de las razones por las que se interesaban en conocer más sobre Jesús.

A pesar de que Jesús deseaba estar a solas en el desierto para descansar, había un gran anhelo espiritual en la multitud que lo seguía. Ellos habían sido testigos de todos los milagros y señales que Jesús realizaba. Algunos de ellos lo seguían buscando un beneficio del Señor, mientras que otros tenían necesidades físicas de salud, económicas o familiares. Sin embargo, todos anhelaban escuchar al maestro, porque sabían que con Jesús todo sería distinto. Conocían que Él tenía el poder para transformar cualquier necesidad física que causara sufrimiento en sus vidas, cambiar corazones y traer paz a sus vidas.

El Propósito de Jesús y los Apóstoles

Tanto Jesús como los apóstoles cumplían el propósito de predicar el evangelio, enseñar e instruir. Creo que uno de los propósitos principales de Jesús y los apóstoles era aumentar la fe en todos los oyentes, ya que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).

El Señor Jesús, al ver la gran multitud que lo seguía, sintió compasión por ellos, pues los comparó con ovejas que no tenían pastor Marcos 6:34. Una oveja sin pastor carece de dirección y puede encontrarse totalmente desorientada, lo cual es peligroso, ya que es más vulnerable a los ataques del enemigo. Puede apartarse del rebaño e incluso convertirse en alimento para el enemigo que espera ese momento para devorarla (1 Pedro 5:8).

Juan 10:14
muestra claramente cómo el Señor Jesucristo ve a la humanidad como ovejas, y el Buen Pastor está dispuesto a dar su vida por las ovejas. Este es el mejor ejemplo de amor y compasión que se puede encontrar en las Santas Escrituras. Jesucristo derramó su sangre en la cruz del Calvario, dando su vida por las ovejas.
 

La Prueba de Fe y el Milagro de la Multiplicación

No sabemos cuánto tiempo pasó el Señor Jesús enseñando cosas hermosas a las multitudes, hablándoles del reino de los cielos y mostrándoles cómo debían caminar como su rebaño. Pero ya era muy tarde, la hora había avanzado y muchos de los presentes aún deseaban escuchar la sabiduría de Dios. Los discípulos se dieron cuenta de que era tarde y se acercaron a Jesús para pedirle que despidiera a la multitud, ya que muchos de ellos tenían hambre y necesitaban comprar alimentos en las aldeas cercanas, porque no tenían nada para comer (Marcos 10:36).

En ese momento, Jesús quiso poner a prueba la fe de los discípulos y mostrarles la gran diferencia que existe cuando hacemos algo bajo la bendición de Dios. Les instruyó: "Dadles ustedes de comer". Esta instrucción tenía como propósito motivar la fe de los apóstoles. Algunos de ellos podrían haber metido la mano en sus bolsillos pensando que lo que tenían no sería suficiente para alimentar a tanta multitud. Tal vez algún apóstol habría dicho: "Esto es lo que tengo para cuando llegue a casa". Pero juntando todo lo que tenían, no hubiera sido suficiente para alimentar a una multitud tan grande (Marcos 6:37).


Humanamente, era imposible que pudieran alimentar a 5000 personas con los pocos recursos que tenían los apóstoles.Todos estaban preocupados por el alimento pero la biblia Dice en Juan 6:27 que hay que buscar el pan de vida eterna, Fue un momento de desánimo para lo que Dios les estaba pidiendo. Aquí es donde podemos ver la diferencia. Imagínate por un momento si el Señor les hubiese dicho eso a los apóstoles y se hubiese alejado de ellos. Estoy seguro de que muchos de los discípulos lo hubiesen intentado, pero no lo habrían logrado. Por mucho que se esforzaran, no habrían alcanzado esa meta. Era algo humanamente inalcanzable.

Juan 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. 

Entonces, debemos comprender que existen situaciones que no podemos cambiar con nuestras propias fuerzas, a menos que dejemos que Dios intervenga. Estas situaciones son humanamente imposibles, pero para nuestro Dios son posibles.

La Fe en Acción y la Multiplicación de los Recursos

Hay una frase que me gusta mucho: "Cuando se terminan nuestras fuerzas, es cuando el poder de Dios entra a actuar en nuestras vidas". Jesús les preguntó a los discípulos: "¿Qué tienen en sus manos? ¿Cuántos panes y cuántos peces?". Ellos respondieron: "Cinco panes y dos peces". Eso era más que suficiente para el gran milagro y bendición que Dios iba a dar a la multitud. Jesús mandó a todos que se recostaran en la hierba verde y esperaran la bendición de Dios (Marcos 6:39).

En ocasiones, podemos pensar que para que Dios bendiga nuestras vidas, debemos estar en la situación más cómoda y contar con grandes recursos. Pero la fe en Dios funciona de manera distinta. Cuando las cosas no van bien, cuando no tenemos los recursos y cuando no estamos en la mejor situación, es allí donde, a través de nuestra fe, Dios actúa. Él siente compasión por nosotros, nos ama y quiere hacer muchos milagros.

El Señor tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y los dio a sus discípulos para que los pusieran delante de la multitud. Repartió los dos peces entre 5000 personas, comieron y quedaron satisfechas (Marcos 6:42).

En la naturaleza humana de Jesús, sabiendo que tenía todo el poder, quiso enseñarle a la multitud y ahora a nosotros que el lugar de donde proviene nuestro socorro, nuestra ayuda y nuestra bendición es el cielo. Los recursos que necesitamos para nuestros proyectos y cualquier carencia o necesidad, Dios puede suplirla si levantamos nuestros ojos hacia el cielo y pedimos a Dios que envíe su bendición. Pero no es una bendición para cumplir caprichos, porque Dios no cumple caprichos. Dios nos bendice porque nos ama y nos bendice para que también seamos bendición a otros.

Salmos 121:1 es una promesa de la bendición de Dios en tiempos difíciles. Dice: "Alzaré mis ojos a los montes. ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra. Él no permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida".

Puede ser que no estés en la mejor condición económica, espiritual o material, pero desde allí, Dios quiere bendecirte. Eran solo cinco panes y dos peces, y con la bendición de Dios, 5000 personas comieron. La Biblia no relata detalladamente qué ocurrió, pero sí registra que fue la bendición, un milagro de Dios la que multiplicó los recursos. Multiplicó cada pan y cada pez para que 5000 personas comieran y todavía quedara para recoger en canastas y llevar a sus casas. Porque la bendición de Dios es la que enriquece y no añade tristeza (Proverbios 10:22).
 

Oración por la Bendición de Dios

Jesús bendito, te doy gracias porque tú has sido bueno y me amas con amor eterno. Gracias por ese hermoso sacrificio de sangre que hiciste en la cruz del Calvario, solamente por sentir compasión y amor por la humanidad. Hoy reconozco que por más que me esfuerce con mis propias fuerzas, no logro alcanzar lo que me he propuesto. Por eso, necesito que intervengas en mi vida, Señor, con tu bendición. Así como hiciste esos milagros para alimentar a esas 5000 personas, haz un milagro en mi vida, un milagro financiero, un milagro de sanidad, un milagro en mi familia. Reconozco que mi socorro viene del cielo y que solo de ahí, de tu reino, viene la provisión para mi vida. Gracias, Dios.

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